1.
TURISMO RURAL
Para quienes viven en ciudades, tranqueras abiertas y anfitriones
amigables están listos para hacerles disfrutar del puro aire
del campo, de la comida casera, de labores y juegos propios
del campo cordobés. Desde el señorío de "cascos" opulentos
hasta la sencillez de un puesto de adobe o piedra, un amanecer
con el canto de los pájaros o el mugir de los vacunos puede
transportarlo hasta su niñez.
2. FIESTAS Y FESTIVALES
Los españoles que vinieron con Don Jerónimo observaron que los
nativos "eran muy dados a las fiestas". Pasaron siglos
y la población de Córdoba se enriqueció con miles de inmigrantes,
pero el espíritu fiestero, el gusto por el canto, el baile,
el buen humor y la buena mesa, dieron lugar a un calendario
de diversas actividades. El santoral, la cosecha, el fin de
un trabajo o el inicio de otro, son motivos suficientes para
festejar.
3. GASTRONOMÍA
Suele decirse que a un lugar se lo recuerda también por su "saber
hacer". La comida, la artesanía, la producción regional
y aún sus centros de compras, poseen en Córdoba encantos especiales
según donde se encuentren. Algunos pueblos se destacan por la
comida criolla y otros por las de sus inmigrantes, quienes han
encontrado el lugar propicio para vivir y hoy ofrecen sus manjares
a los visitantes.
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